Rosa de los vientos es usada en navegación desde siglos ancestrales y cubre las 32 direcciones principales en los movimientos en la superficie terrestres

Reservando butaca


Pasen y vean...
Este espacio está dedicado íntegramente al cine, el cine de todos los tiempos.
Una sección donde la sonrisa está asegurada. Pequeñas incursiones en el séptimo arte, desde el cine mudo al color, los musicales, los grandes obras maestras, etc
Todos tienen aquí un rencuentro con la menoría selectiva, que va gravando a pinceladas retazos de nuestra historia. Quién hubiera imaginado a la “Hayworth” cantando por fandanguillos, o el orgasmo fingido de Meg Rayan comiendo un sándwich vegetal .

Reserven butaca, que la sesión da comienzo.

El balcón de oriente

Contenidos insurrectos, estrafalarios y pendencieros.
Un balcón con una vista esplendida hacía oriente. Quizás porque es allí donde se esconde los magos, o donde las mil y una noche dieron rienda suelta al sueño. O al enseño. O al mañana. O al pasado.

Desengáñate con tus propios ojos, como diría la abuela Petra.

Desde el infinito y más allá

Al principio fue el hombre, le siguieron las palabras. Desde hace millones de años, nos persiguen instintos innatos. Una forma del Ser para sobrevivir. Entre los infinitos detalles, complejas formas de amar, de sentir; de expresión en definitiva. Todas las tragedias griegas, todos los fados, todas las coplas, toda la poesías, todas las pinturas, las esculturas, la música, tienen aquí un espacio... todo, eres tú. Sentimientos envueltos en un halo, creados a nuestra imagen y semejanza.

En tu idioma, es más fácil:

31 jul. 2010

Desde el infinito y más allá 2 "La vieja caja de música"



La vieja caja de música


Mientras subía la escalera, podía divisar como estaba sentada en el suelo de espaldas a la puerta. Manejando algo entre las manos; poco ruido, -pensé-. Advirtiendo, con que atino y soltura manipulaba una caja, -diría- la hallé en una operación delicada. Me senté junto a ella, -cuatro manos pueden más que dos-. La tarea se convirtió en un sin fin de artimañas, hacía arriba, hacia abajo… curiosamente la tapa permanecía intacta, -no había demasiado interés, era sencilla de desmontar-. La obra maestra estaba en las entrañas, -¿por qué tocaba al darle la cuerda? ¿Qué es lo que hacía que la musiquita sonara una y otra vez?, siempre los mismos compases, mientras la bailarina giraba con fervor.


Por fin el corazón, el verdadero motor, el alma de la caja. Una pieza cilíndrica con unos puntos grabados a su alrededor, una pequeña hoja de metal en forma de peine la cubría en parte. Nos miramos, nos había defraudado ante la revelación; muy lejos de ser mágico. Para entonces implicadas en el destrozo.

Al subir mama la escalera, en un intento desesperado de borrar las huellas de la fechoría, mi hermana me abrazo fuertemente contra su pecho, tapando los restos moribundos de la caja de música. Mientras le explicaba con voz delicada la razón del porque lloraba, la preciosa caja  había impacto en el suelo  convirtiéndose en mil pedazos. Yo, no dije ni “mu”, sumisa acepté el relato. Prudente. Mi hermana sabía que había que hacer, ella siempre sabía lo que había que hacer. Confié en su buen criterio, mientras sujetaba fuertemente el botín entre mis manos.
Mama, preguntó. -¿Estasis seguras?
¡Como dudar!, todo estaba tan bien calculado. Miré de reojo, sin apartar demasiado la vista del suelo, sólo le veía los pies. A mis 4 años deduje, que posiblemente no fuimos convincentes. Por si acaso, decidí seguir en los brazos de mi hermana mayor, tenía  6 años, ella no podía equivocarse.

Las hermanas mayores son una mezcla de sabiduría y de autoridad, son ejemplo que guiaran nuestros pasos, el espejo de cuanto deseamos ser. Rayan la perfección, el valor, la disciplina. Siempre arrullando nuestro llanto, nuestro desatino. Conocedoras de nuestras flaquezas. Cuando ellas están, todo está bien. Ellas consiguen que el mundo sea rosa, que el mar sea azul y que existan las estrellas.

Va por ti hermana fantástica. Que siempre me has querido por lo que soy… tu hermana pequeña.

4 comentarios:

Jesús M. Tibau dijo...

tots necessitem un punt de referència, un far: i el sgermans grans sovint ho són

Judit dijo...

Les caixetes de música també són una de les meves debilitats. Aquest any el Tió ho va saber i m´en va deixar una. Quadradeta, verda, amb una foto d´una noia morera realment espectacular i un vals tendre: Amelie!
Aquest hivern, més d´una nit, ha sigut una bona BSO d´algún moment màgic davant la llar de foc.
Jo no puc dir el mateix de la meva germana gran =:( potser en el meu cas, els papers van invertir-se i ens vam equivocar de dates. Però l´estimació no coneix els valors temps i espai...
Petons

Beatriu dijo...

Tibau-Si són importants els referent, tant per bé com per malament. Aprens de primera mà. Gràcies per viatjar amb mi pels punts cardinals.
Judit-És cert que les caixes tenen aquestes entranyes màgiques de sons enamoradissos, sobretot per als nens. Mai oblides aquest so tan peculiar. I si, de vegades el temps compte enrere en comptes de per davant.
De vegades els petits, són els grans.
Però encara hi ha l'essencial: l'afecte, l'admiració.
Tú sí que sabes!. Petons per tu també

Anónimo dijo...

Esta si que es buena, la foto mejor... cuantos recuerdos se agolpan de repente en mi mente: Sabes tengo la mismita caja de musica, no podia ser de otra manera! Y esa " pezote " ahi quedará por siempre jamás !!
Las hermanas pequeñas són una mezcla de muñecas que se hacen realidad, la imitación de las mamis !!