Rosa de los vientos es usada en navegación desde siglos ancestrales y cubre las 32 direcciones principales en los movimientos en la superficie terrestres

Reservando butaca


Pasen y vean...
Este espacio está dedicado íntegramente al cine, el cine de todos los tiempos.
Una sección donde la sonrisa está asegurada. Pequeñas incursiones en el séptimo arte, desde el cine mudo al color, los musicales, los grandes obras maestras, etc
Todos tienen aquí un rencuentro con la menoría selectiva, que va gravando a pinceladas retazos de nuestra historia. Quién hubiera imaginado a la “Hayworth” cantando por fandanguillos, o el orgasmo fingido de Meg Rayan comiendo un sándwich vegetal .

Reserven butaca, que la sesión da comienzo.

El balcón de oriente

Contenidos insurrectos, estrafalarios y pendencieros.
Un balcón con una vista esplendida hacía oriente. Quizás porque es allí donde se esconde los magos, o donde las mil y una noche dieron rienda suelta al sueño. O al enseño. O al mañana. O al pasado.

Desengáñate con tus propios ojos, como diría la abuela Petra.

Desde el infinito y más allá

Al principio fue el hombre, le siguieron las palabras. Desde hace millones de años, nos persiguen instintos innatos. Una forma del Ser para sobrevivir. Entre los infinitos detalles, complejas formas de amar, de sentir; de expresión en definitiva. Todas las tragedias griegas, todos los fados, todas las coplas, toda la poesías, todas las pinturas, las esculturas, la música, tienen aquí un espacio... todo, eres tú. Sentimientos envueltos en un halo, creados a nuestra imagen y semejanza.

En tu idioma, es más fácil:

6 sept. 2010

Reservando butaca 10 "Elvis"


Siempre me pareció un tipo especial, claro está que he venerado sus canciones, sus películas y he contemplado a lo largo de los años la devoción de mi madre.

Ha sido el héroe de las mujeres soñadoras, aspirantes a partenaire, protagonistas en sus mentes fantasiosas, estrellas de los filmes exóticos y atrevidos en los que él era el rey. Romántico, provocativamente guapo, ¡DIVINO! Un cañón de hombre como decía la Sra. Petra.
También se filtró en mi cabeza, en mi modo de reparar en los hombres. Desde entonces me chiflan los morenos de cabello liso, de meneo exuberante y  por supuesto, de voz sensual. Pero la vida es como es, siempre acabé con rubios de ojos azules, tiernos y con aire de niño.


Entre sus melodías, una que le va bien a tristeza y a la alegría, me atrevo a decir:  mi “canción de cabecera”. Que al tararear eres presa de las delicadas notas. Al cerrar los ojos, por un instante volar a donde la sinrazón te lleve, hasta donde la lujuria alcanza a contemplar el otro lado del sentimiento. Que el amor lo pretende todo. Amar sin medida, sin miedo, sin tiempo para respirar, amor dulce, amor salvaje… amor soñado.


Con él, imaginamos que los hombres son magníficos. Y lo son, si logras encontrar el que hecho a tu medida, tu mitad, tu otro tú, te haga sentir la reina de su paraíso.

Muchas fueron las películas que alimentaron nuestros sedientos ánimos pasionales. Y siempre fieles a su música, sus letras y su voz penetrante.

Albert lo conoció siendo niño, entonces solo sabía que las chicas y las menos chicas corrían para verle. Él cumplía con la patria, destinado en las cercanías por unas maniobras. Los soldados bajaban al pueblo por suministros y algo de diversión.

De verde militar, como sacado del celuloide. Allí sentado en el bar de carretera, con una cerveza en la mano, coqueteaba con las féminas de Schlüchtern. Ellas a esperas de su sonrisa atrevida; él, mordisqueándose el labio inferior, siempre incitante. Otros imitadores, aprovechaban el filón, ser americano vendía mucho. Las damas germanas se vieron desbordadas de tantos galanes aprendices de Elvis. A sus 10 años Albert junto a otros iguales, motivados por la chocolatina que les cambiaban por manzanas, se acercaban para el trueque, sin más afán, sin entender el revuelo. No era el mito sino el placer del cacao lo que les atrajo, hoy en cambio explica con entusiasmo lo cerca que entonces estuvo de él.

Y la ciencia lo revoluciono todo… y los sueños se hicieron  realidad.

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