Rosa de los vientos es usada en navegación desde siglos ancestrales y cubre las 32 direcciones principales en los movimientos en la superficie terrestres

Reservando butaca


Pasen y vean...
Este espacio está dedicado íntegramente al cine, el cine de todos los tiempos.
Una sección donde la sonrisa está asegurada. Pequeñas incursiones en el séptimo arte, desde el cine mudo al color, los musicales, los grandes obras maestras, etc
Todos tienen aquí un rencuentro con la menoría selectiva, que va gravando a pinceladas retazos de nuestra historia. Quién hubiera imaginado a la “Hayworth” cantando por fandanguillos, o el orgasmo fingido de Meg Rayan comiendo un sándwich vegetal .

Reserven butaca, que la sesión da comienzo.

El balcón de oriente

Contenidos insurrectos, estrafalarios y pendencieros.
Un balcón con una vista esplendida hacía oriente. Quizás porque es allí donde se esconde los magos, o donde las mil y una noche dieron rienda suelta al sueño. O al enseño. O al mañana. O al pasado.

Desengáñate con tus propios ojos, como diría la abuela Petra.

Desde el infinito y más allá

Al principio fue el hombre, le siguieron las palabras. Desde hace millones de años, nos persiguen instintos innatos. Una forma del Ser para sobrevivir. Entre los infinitos detalles, complejas formas de amar, de sentir; de expresión en definitiva. Todas las tragedias griegas, todos los fados, todas las coplas, toda la poesías, todas las pinturas, las esculturas, la música, tienen aquí un espacio... todo, eres tú. Sentimientos envueltos en un halo, creados a nuestra imagen y semejanza.

En tu idioma, es más fácil:

26 ene. 2016

El balcón de oriente 9 " Mi principito"



Siempre quise volar alto, aún sin saber dónde me llevarían mis alas, volar sin miedo y sin prudencia. Soltar las viejas vestiduras y ser libre para decidir, para escoger caminos.
He tenido varada la razón a mis hijos durante demasiado años,  sin permitirme desviar la atención en otras necesidades… el amor ¿de qué hablamos? No me atrevía a desearlo, a creer, a confiar en él, ni esperar si quiera que fuera platónico. Eso cambio: llamémoslo destino, insistencia o suerte.


Mi principito

Un día de mayo, apareció un príncipe azul vestido de ternura, de paciencia, de ilusión.  
De ojos azules, de rubia melena, con una rosa en la mano y el corazón partido.
Cosí pacientemente los desgarros, las heridas, las tristezas. Nos unieron las lágrimas, la demencia y las muchas ganas de ser correspondidos. La pasión apareció de puntillas, después de trasnochar y de algunas copas.
Mientras la dulzura  iba ganando terreno. El pom-pom del corazón iba sellando en cada latido los delirios; los impulsos del querer.
Tan enamorados que empalagosos parecíamos melaza para los demás. 
Caminábamos sorprendidos de hallar sentido: al lenguaje de las manos, a los misterios escondidos entre los pliegues de la piel, a las mieles entre la comisura de los labios. Comiéndonos a besos, las ganas, las horas, las noches, los días.
Un príncipe siempre dispuesto, siempre ofreciendo más. A cambio: le regalé todo el color de mi paleta, todos los matices de mí voz, todas las palabras por escribir, todas las caricias de mis dedos, todos los besos que imagináis de un alma desbocada, de un tiempo sin ritmo, de los días sin número, sin nombre.
Él estaba en el cada segundo, entre mis despertares, entre las promesas de futuro, entre el equilibrio y el sosiego. Ya entonces era mi presente, es el hoy, mi mañana.
Es la paz y la calma. Es el norte y mi sur, es la mesura y el desorden;  tan iguales y tan distintos. 

Sin necesitar nada más, sin necesitar nada menos.

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